Cuando una empresa renueva su telefonía, la primera gran pregunta es dónde vivirá la centralita: en la nube, contratada como servicio, o en la oficina, como un equipo propio. Las dos opciones funcionan con telefonía IP y ofrecen extensiones en el móvil, colas, menús de bienvenida o grabación de llamadas. La diferencia está en el coste a medio plazo, el control y lo que ya tienes instalado.
Qué es una centralita virtual
La centralita virtual está alojada en los servidores de un operador. Pagas una cuota mensual por extensión y te olvidas del mantenimiento del equipo.
- Ventajas: sin inversión inicial, se pone en marcha rápido y es cómoda para equipos muy repartidos.
- Inconvenientes: la cuota crece con cada extensión, dependes por completo de Internet y del operador, y cambiar de proveedor puede ser complicado.
Qué es una centralita IP física
Es un equipo que se instala en tu oficina y que es tuyo. Modelos como la serie Grandstream UCM6300 no cobran licencias por usuario: compras el equipo una vez y añades extensiones sin pagar más cuotas.
- Ventajas: coste total menor a partir de pocas extensiones, control absoluto de la configuración, libertad para elegir y cambiar de operador de líneas y llamadas internas que funcionan aunque caiga Internet.
- Inconvenientes: requiere una inversión inicial y alguien que la configure y mantenga (para eso estamos nosotros).
¿Tienes teléfonos, faxes o líneas analógicas?
Es un punto decisivo. Una centralita física como la Grandstream UCM6302 incluye puertos FXS y FXO para conectar teléfonos analógicos, faxes, porteros o líneas tradicionales sin tirarlos. Con una centralita virtual necesitarás adaptadores ATA para cada aparato analógico. Si solo vas a usar teléfonos IP, tienes la variante UCM6300A, sin puertos analógicos.
Lo que cuesta de verdad: una cuenta sencilla
Para comparar, multiplica la cuota mensual por extensión de la centralita virtual por tus extensiones y por 36 meses, y compáralo con el precio de una centralita física más su instalación. En la mayoría de empresas a partir de 8–10 extensiones, la centralita propia se amortiza antes de tres años, y a partir de ahí solo pagas las llamadas.
¿Y si quiero lo mejor de los dos mundos?
Es posible. Una centralita física puede dar servicio a empleados en remoto mediante la app de softphone o una VPN para teletrabajo, de modo que cada persona tiene su extensión en el móvil o en su teléfono IP de casa, igual que en la oficina.
Conclusión
- Elige centralita virtual si sois muy pocos, no queréis inversión inicial y todo vuestro trabajo es en remoto.
- Elige centralita física si tenéis oficina, pensáis crecer, tenéis equipos analógicos o queréis dejar de pagar cuotas por extensión.
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